Opinión

El mexicano que salvó al mundo

Decisiones.- Mario Molina, premio nobel de Química en 1995 y único mexicano en haberlo ganado, descubrió la gravedad de la crisis de la capa de ozono y su verdadero daño en el mundo. Consecuencias con fenómenos destructivos y la desaparición del fondo de desastres naturales, ¿qué nos espera?

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El pasado 7 de octubre se conmemoró un año más de un héroe mundial con cantera mexicana, el ingeniero José Mario Molina Pasque y Henríquez, egresado de la UNAM, único ganador hasta la fecha del premio nobel de Química con nacionalidad mexicana y destacado por ser uno de los dos descubridores de las causas del agujero en el ozono antártico junto a Paul J.Crutzen y Frank Sherwood Rowland quienes también recibieron este gran reconocimiento.

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Durante la década de los 70’s estos científicos descubrieron que ciertos compuestos utilizados para la refrigeración y compresión de líquidos provocaban estos daños y 21 años después fueron reconocidos por este importante hallazgo.

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Cabe señalar que esta importantísima aportación a la conservación del medio ambiente libró una gran batalla para convencer al mundo de su grave daño y sus terribles consecuencias, las cuales aún estamos pagando los estragos.

También es importante señalar que gracias a esta investigación se logró sentar las bases para diferentes tratados internacionales en favor del medio ambiente, lo cual hasta hace algunos meses, países como Estados Unidos, quienes contribuyen como uno de los 10 países más contaminantes abandonó hace unos cuantos meses.

Es importante señalar que este descubrimiento sin duda contribuyó de sobre manera a detener los embates que la naturaleza año tras año hace a través de los fenómenos destructivos que sin duda son más intensos, como lo son, incendios forestales (ejemplo los incendios en california en estados unidos y la primavera en el estado de Jalisco) huracanes, terremotos, inundaciones, etc.

Todos estos fenómenos destructivos están aunados al incremento en la temperatura global que a la vez están intensamente ligados a este grave problema de ozono en el mundo, y que atrajo estas consecuencias graves para el planeta, hogar de todos nosotros. Los perjuicios ya están hechos, pero este mexicano dio una clave para frenar de manera muy significativa este proceso. Pero no lo es todo.

Hemos visto en fechas anteriores el incremento en los daños por los fenómenos naturales, recientemente el sismo del 2017, inundaciones constantes en nuestras ciudades y en específico en Ocotlán, incendios forestales incluso en nuestra zona de injerencia de la cual formamos parte como lo es la sierra Cóndiro-Canales, sequías prolongadas y falta de agua en gran parte de la ciudad, a pesar de tener grandes vasos lacustres a nuestro alrededor y también no menos importante las lluvias torrenciales que han generado inundaciones en la mayor parte de nuestra ciudad y la zona rural.

En boca de todos está el tema la desaparición de los fideicomisos, entre ellos el Fondo Nacional para Desastres Naturales y el Fondo Nacional para Prevención de Desastres Naturales.

Mucho se ha hablado sobre esta situación y la desaparición de los más de 100 fideicomisos desaparecidos, y uno de los afectados fue, el FONDEN y FOPREDEN, los cuales tenían como objetivo proveer de recursos a los estados y municipios en caso de desastres, haciendo uso previo de los fondos municipales y estatales para la misma índole.

En Jalisco de manera directa existe el Fondo Estatal de Desastres Naturales FOEDEN, que de igual manera es un fideicomiso estatal para ayuda en específico en la dotación de menaje dañado en caso de desastres a los damnificados, el cual de manera arbitraria durante la administración del ex gobernador panista, Emilio González Márquez, fue utilizado para gasto corriente del Gobierno Estatal, sin que ninguna autoridad lo impidiera.

En Ocotlán, durante los años 2016 al 2018, se tuvo un fondo municipal de no menos de 300 mil pesos para cubrir gastos inmediatos de impacto municipal y regional, como lo fue el saneamiento y limpieza del río Zula para evitar taponamientos en temporada de lluvias con lirio y tule, la compra de maquinaria propia para dichos efectos y que se volviera un programa indefinido. Apoyo a damnificados de menaje de la delegación de San Martín de Zula y su manutención durante su estancia en los albergues en dichos años, además de las diferentes obras de mitigación en puntos conflictivos. Sin contar el subsidio solicitado por el estado para la obtención de más recursos del llamado FOEDEN.

En días previos el secretario de Hacienda aclaró que la desaparición de dichos fideicomisos no es un recorte a los apoyos ni a la atención de los desastres, sino que obedece a una grave distorsión de dichos recursos, ya que como en muchos otras operaciones, se utilizaban de manera fraudulenta, inflando en sobre precio los artículos requeridos con urgencia e incluso existiendo recursos congelados por más de 15 años que se tenían en otro fideicomiso y hasta la fecha no han sido utilizados.

Explicó que estos recursos se otorgarán de manera inmediata a través de la tesorería federal a solicitud expresa de la autoridad de Protección Civil Federal, o del ente estatal o municipal que lo solicite con reglas de operación similares, pero con mayor agilidad, ya que no intervendrán terceros en la adjudicación y aplicación de recursos para evitar sobre precios o los llamados “moches” a los cuales, muchos políticos y burócratas llegaron a acostumbrarse y a pedir como un requisito.

Para terminar con este tema es importante saber que este mexicano Mario Molina, contribuyó de manera significativa a nuestro país y al mundo entero, sentó las bases de tratados internacionales así como las bases de planes preventivos y reactivos de protección a la población, debido a los pronósticos de graves daños que se ocasionaron al medio ambiente. Debemos tener paciencia como en su momento lo fue su proyecto, para caer en conciencia de que los grandes cambios requieren grandes planes e investigaciones, no serán de la noche a la mañana y cambiar la inercia de un  país en cuanto a sus costumbres, usos y tradiciones que prácticamente se hacen leyes, es una tarea de los gobernantes elaborarla, llevarla a cabo e implementarla, de parte de los ciudadanos el cumplirla y vigilar que sea aplicada de manera justa y equitativa.

Este será el primer año en el cual veremos quien le apuesta más a la prevención de los desastres dentro de su presupuesto, y quien seguirá a la vieja usanza de gastar en la corrección de los problemas, utilizando las necesidades de la gente para disfrazar los fondos de ayuda, a los negocios propios. Muchas veces hemos visto esto en los fideicomisos, entregas de apoyo, despensas y compras de urgencia.

Habrá que tener fe que ahora como lo hizo Mario Molina, en México se siente un precedente del gasto responsable para la ayuda ante desastres naturales y no de la irresponsabilidad de desaparecer estos fondos por una aparente reasignación de recursos en proyectos prioritarios que ponen en riesgo a la población más vulnerable en tiempos difíciles. Yo prefiero tener fe, en que todo es parte de un gran proyecto y no de una ocurrencia. ¿Tú qué crees?

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Francisco Godínez Castellanos

Servidor Público desde hace 18 años y bombero desde temprana edad. Es egresado de la universidad de Texas A&M como instructor de Bomberos, actualmente labora en Bomberos de Guadalajara.

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