Opinión

Área Metropolitana de Ocotlán: ¿qué ciudad queremos construir?

Decisiones.- El 30 de junio de 2020, el Congreso de Jalisco aprobó la declaratoria para la creación del Área Metropolitana de Ocotlán (AMO), que incluye a los municipios de Ocotlán, Jamay y Poncitlán. Si bien desde 2009 existía la declaratoria federal de zona metropolitana, hacía falta que nos integráramos a la coordinación metropolitana estatal. 

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¿Qué implica entonces lo aprobado? Viéndolo desde una óptica meramente descriptiva, implica que la región tendrá acceso a más recursos para desarrollar infraestructura, llevar a cabo estudios costo-beneficio para la implementación de programas y la ejecución de obras, así como la obligación de crear un plan de desarrollo que incorpore a los tres municipios con acciones a corto y largo plazo. Sin embargo, es importante mencionar que desde 2009 ya podíamos acceder a los recursos del fondo metropolitano federal -hoy a punto de desaparecer-. 

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Por eso lo importante es que no sólo veamos a la declaratoria como un botín de acceso a más recursos. Lo trascendente es que se vea a la declaratoria como la oportunidad de pensar en la planeación regional de desarrollo con una lógica de ciudad integrada, más allá del acceso a recursos para obra pública o la creación de nuevos cargos para repartirse como cuotas políticas. Lo verdaderamente importante es que aprovechemos la coyuntura para juntas y juntos decidir -e incidir-: ¿qué ciudad queremos construir?

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Nuestra ciudad se juega hoy su futuro y la oportunidad de trazar la ruta para diseñar y construir un Ocotlán que ponga al centro a las personas y sus derechos. Entre otras cosas, se creará un sistema que incluye la instalación del Instituto Metropolitano de Planeación (IMEPLAN) -que, por ejemplo, existe también en el Área Metropolitana de Guadalajara- que, en teoría, deberá planear y ejecutar de manera integrada y coordinada.

A continuación, expongo algunas ideas que pueden instrumentarse desde lo local para iniciar la construcción de una ciudad más justa e incluyente, que procure la mejor calidad de vida posible para sus habitantes.

Uno de los retos más grandes de nuestra generación es hacer frente a la emergencia climática que vivimos. Como ciudad, Ocotlán deberá de trabajar para proteger el derecho al futuro de las personas que hoy se ve amenazado por la crisis ambiental. El Área Metropolitana deberá buscar incidir con las autoridades estatales y federales para que el saneamiento de la cuenca Río Lerma de Santiago y del Lago de Chapala sean, de una vez por todas, una realidad y no una promesa de cada ciclo electoral.

En nuestra ciudad debe impulsarse un modelo de desarrollo urbano que priorice una ciudad sustentable, diversa y conectada. Es momento de implementar un modelo de crecimiento urbano ordenado que cuide del medio ambiente. La colaboración entre los tres municipios para resolver problemas compartidos resultará clave.

Debemos de cuidar que el desarrollo urbano de Ocotlán cumpla con criterios de perspectiva de género para combatir la violencia contra las mujeres desde el diseño de la ciudad, y habrán de promoverse políticas públicas que aborden la violencia de género que no permite a muchas mujeres de la región vivir en paz y en libertad.

Mediante acciones contundentes y creativas, Ocotlán debe acercar la transparencia y la toma de decisiones a las personas, ya que son ellas quienes mejor conocen lo que hace falta en sus comunidades. Ejercicios como presupuestos participativos, el fortalecimiento de la cultura democrática y de rendición de cuentas, así como una activa participación de las asociaciones vecinales en la toma de decisiones que marquen el rumbo de la ciudad, resultarán de gran trascendencia para lograr un desarrollo equitativo e incluyente en Ocotlán.

Busquemos la innovación en las interacciones de las personas con sus ayuntamientos y autoridades locales; aprovechemos el potencial que las nuevas tecnologías ofrecen para facilitar los trámites y mejorar la gestión y administración de cada municipio. 

Aspiremos a lograr una ciudad en la que los servicios públicos se encuentren garantizados para todas y todos, sin importar el código postal en el que se viva. Un ejemplo es la gestión de los residuos sólidos (basura). En lo individual, la separación de residuos, así como el reciclaje deben practicarse. Sin embargo, podemos pensar en grande y en colectivo. Cuando se manejan los residuos de forma eficiente, estos pueden incluso llegar a producir energía. Con voluntad y acuerdos, puede darse la coordinación intermunicipal necesaria entre Ocotlán, Jamay y Poncitlán que busque lograr lo anterior.

Observar que se cumpla el derecho de las personas al acceso a agua de calidad es fundamental. En nuestra ciudad muchas colonias hoy enfrentan escasez y en ocasiones mala calidad del agua. Ocotlán debe impulsar que se legisle para fortalecer las capacidades municipales en el manejo de agua, así como buscar la creación de un organismo intermunicipal de gestión de agua potable y alcantarillado.

La movilidad es y será un punto determinante de la calidad de vida de las y los ocotlenses. El transporte debe adaptarse a las necesidades de las personas y del territorio. Por ello, habrá que promover sistemas de movilidad integrales, incluyendo la movilidad no motorizada, así como un transporte público regional accesible, seguro, eficiente y de calidad. Es importante reconocer la movilidad como un derecho antes que un negocio. Calles dignas y seguras, centradas en los peatones y no en los automóviles, con alumbrado público sustentable y de calidad, deben integrarse al nuevo modelo de ciudad que habremos de construir.

Necesitamos recuperar y multiplicar los espacios públicos, ya que son fundamentales para la construcción de una vida comunitaria. Deben cuidarse las áreas recreativas, parques y áreas verdes para que sean seguras, cercanas y funcionales. La promoción del deporte, la cultura y las artes resultará fundamental para fortalecer el tejido social en nuestra ciudad. Preservemos y ampliemos los espacios culturales municipales, provoquemos que se impulsen a los artistas locales.

En un Ocotlán para todas y todos, podemos pensar en el desarrollo de un Sistema de Atención Integral Domiciliaria para las personas mayores, buscando que puedan alcanzar el grado máximo de independencia, funcionalidad y autonomía.

Impulsar la economía local resultará prioritario para combatir la pobreza y lograr el desarrollo de nuestra ciudad. Hay que generar planes locales que potencien la inversión, la especialización, la calidad y la sostenibilidad de los comercios ocotlenses, así como nuevos modelos de negocio que hagan más atractivo el comprar en comercios y negocios de la región.

Ocotlán puede, por ejemplo, establecer puntos de asesoría a emprendedores para apoyarles con información, formación y financiamiento empresarial. Podemos pensar en crear una incubadora y aceleradora regional, así como espacios colaborativos para que el capital humano de Ocotlán se quede en Ocotlán.

Busquemos construir una ciudad en paz, una paz concebida no sólo como la ausencia de conflictos y violencia, sino como el pleno desarrollo de las personas y comunidades en donde impere el estado de derecho. Debemos buscar una policía cercana, que proteja y sirva a su comunidad y respete los derechos humanos.

Reconozcamos que tenemos una deuda con el desarrollo de las zonas rurales de la región. Debemos trabajar en la creación de un plan de desarrollo rural para que todas las personas tengan acceso a los servicios básicos. Trabajemos por dignificar el desarrollo rural, entendiendo el papel clave que juegan los servicios que se prestan desde la ruralidad a la urbanidad.

Desarrollemos el campo de la región mediante la impartición de programas de capacitación continua en eficiencia y agroecología. Así podremos potenciar las prácticas de las y los campesinos de la región para tener mayores ganancias y tener una producción más sustentable.

Hay que buscar que en la región exista la cobertura universal de salud y se fomente la prevención y la cultura de salud. Hablemos de salud mental y prevención del suicidio, sobrepeso, obesidad y diabetes y educación sexual.

Estas son sólo algunas ideas para construir una ciudad para todas y todos. Sin duda, los temas son muchos y son complejos, y ameritan un amplio proceso deliberativo para construir en consenso la agenda de nuestra región. Entendamos que lo que está en juego no es cosa menor. Busquemos los mecanismos para dotar a los tres municipios de instrumentos urbanos y de gestión que les permitan autofinanciar su desarrollo y gestionar mejor el suelo.

Hay que lograr que el IMEPLAN sea plenamente autónomo de los gobiernos locales y que tenga dientes para sancionar a las administraciones que violen los planes y proyectos que se acordaron para el Área Metropolitana de Ocotlán. Busquemos que sea un instituto ciudadano y multisectorial, vinculante y totalmente independiente de los colores en turno y sus intereses partidistas. Se deben procurar perfiles técnicos y con un proceso de selección y renovación escalonado, independiente a los calendarios electorales. Esto permitirá que se construya una visión de ciudad a largo plazo. Debe ser el IMEPLAN el espacio en el que se abone a alcanzar justicia social con la procuración, a medida de lo que la tremenda centralización de nuestro régimen lo permita, de alcanzar los derechos relativos a la ciudad.

Ocotlán, Poncitlán y Jamay son ciudades en crecimiento y el momento de tomar medidas preventivas para lograr un desarrollo sostenible del Área Metropolitana es ahora. Debemos buscar evitar convertirnos en una ciudad expandida y llena de problemas. 

De las decisiones que se tomen hoy en el IMEPLAN y entre los tres municipios, se definirá el rumbo que marcará el futuro -y el destino- de nuestra ciudad.

 

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