Opinión

¿Y en dónde quedó el solucionar la contaminación atmosférica de Ocotlán?

Decisiones- Cualquiera de los ciudadanos que viven en Ocotlán se han percatado en el transcurso de los años de la terrible contaminación atmosférica que afecta a su ciudad, la cual se intensifica durante el periodo invernal por el fenómeno de la inversión térmica, que se aprecia a través de especie de nata dispersa en el cielo y un olor raro.

Si bien, hay un componente de responsabilidad en algunos sectores de la población por malas prácticas, existe otro aún más grave que son todas aquellas actividades productivas provenientes de las fábricas de muebles (de las más importantes en el país), las ladrilleras, la empresa Nestlé (que se estableció desde 1935) y las emisiones vehiculares.

Desde el 2010, no se han realizado estudios para monitorear la calidad del aire en esta ciudad que cuenta con 247 kilómetros cuadrados de extensión y una población total mayor a los 100 mil habitantes.

Dicho análisis se efectuó del 25 de mayo al 4 de septiembre de 2010, cuyo punto de muestreo fue el Centro de Ocotlán, dando por resultado que los IMECA máximos registrados fueron de 84 por partículas de ozono, 26 de bióxido de nitrógeno, 12 de monóxido de carbono, 44 de bióxido de azufre y 83 de partículas menores a diez micras, mismos que reflejaron una calidad de buena a regular (Universidad de Guadalajara, 2018).

En el 2012, los académicos Jorge Padilla, M. Elena Becerra, Lucio Guzmán y Alfonso Moreno adscritos al Centro Universitario de la Ciénega, señalaron que la contaminación del aire en este municipio llegaba en ese entonces al 14.25 por ciento de la población que habita en zonas de influencia directa a las industrias textiles, alimentarias, mueblerías y ladrilleras, entre las que destacan las colonias Lázaro Cárdenas, Nuevo Fuerte, Ferrocarril y La Primavera. Actualmente, debido al crecimiento horizontal de la mancha urbana, por lógica, ha habido un incremento exponencial de la polución que es prioritario conocer, evaluar y monitorear.

La NOM-156-SEMARNAT-2012 establece que la operación de monitoreo será en localidades cuya población supera los 500 mil habitantes, por lo que los municipios del interior, incluyendo a los de la región Ciénega, no están considerados para instalar en los mismos una estación fija que monitoree permanentemente la calidad del aire.

Sin embargo, la SEMADET cuenta con una unidad móvil de monitoreo que puede ser solicitada por los gobiernos municipales para efecto de realizar estudios puntuales, que para el caso de Ocotlán no ha sido solicitada en los últimos cuatro trienios (Ivánbien, 2018).

Con base en lo anterior, en el análisis de las propuestas de campaña electoral local 2021 dentro de este municipio para la elección de munícipe y diputados locales no se constata una atención directa por actualizar el último estudio de la situación de la contaminación atmosférica efectuado en el 2010, ni mucho menos presentar estudios preliminares realizados a través de sensores de bajo coste que se han convertido en una alternativa (aún no certificada) para las ciudades que no tienen amplios recursos económicos e institucionales. Tal parece que otras son las prioridades para nuestros políticos.

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Inmaculada Ramírez Rojas

Se desempeña como Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia del Gobierno de Zapopan. Durante la administración 2015 al 2018 del Gobierno de Guadalajara fue la Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia. Estudió la Licenciatura en Estudios Políticos y Gobierno, la maestría en Políticas Públicas por la Universidad de Guadalajara y actualmente está en el posgrado de Administración y Políticas Públicas por la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato.

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