Opinión

El llamado a la conciencia

Decisiones.- Cuando recorremos la vida encontramos momentos y situaciones en las que parece que se nublara nuestro mundo y pareciera como si la esperanza se fuera inadvertidamente sin darnos cuenta en qué momento.

El Dr. Viktor Frankl nos describe cómo pudo salir de momentos de sufrimiento y dolor, donde le parecía que la vida cerraba sus puertas a la esperanza. En uno de sus hermosos libros titulado “El hombre en busca de sentido” nos señala: “No hay nada peor que percibir que nuestro sufrimiento no sirve de nada, que el dolor no es más que ver la fragilidad de lo efímero que somos, un suspiro en la vida que se diluye y se agota como el agua que se evapora en un día de sol”.

Ahora bien, como lo dice él en sus hermosas palabras: “si somos capaces de encontrar un propósito en nuestras vidas, el sufrimiento no solo podrá soportarse, sino que se convertirá en todo un desafío lleno de posibilidades”, donde si hacemos la pregunta correcta, descubriremos una enorme cantidad de caminos y de opciones ante los retos de cada instante. El humano siempre debe conservar la fe en la vida, la esperanza debe guiar su camino, y el amor debe dirigir su destino, acompañándose de sabiduría que siempre debe estar encaminada en la búsqueda de soluciones a los retos que nos ofrece la vida.

Nuestra sociedad actual, los medios de comunicación y la realidad que nos envuelve sobre el tema de la pandemia nos han enfocado a hablar sólo sobre ella, estamos refiriéndonos constantemente a esta temática, generando que todos nuestros sentidos sólo crean que el vivir humano se reduce a la tragedia, a la fatalidad, a estar encerrados. Es necesario despertar y repreguntarnos: ¿Cuántas opciones tenemos como seres humanos para estar felices realizándonos como personas?, ¿qué estoy haciendo para solucionar esta situación, en vez de ampliarla más?, ¿si hiciéramos qué…estaríamos mejor?, como sociedad ¿qué tendríamos que hacer para resolver esto más rápidamente?

Recuerdo un pensamiento de una excelente psicóloga española, Valeria Sabater, que dice:

“Cambia tu actitud para hallar un sentido de la vida más elevado, a veces la vida no es justa. En ocasiones nos esforzamos hasta la extenuación, invertimos tiempo, energía, emociones y un pedazo de nuestro propio corazón… y sin embargo, el destino nos trae un irónico revés y todo esfuerzo, todo sueño queda desintegrado. Venirse en estos casos es más que lógico y comprensible. Ahora bien, cuando esto ocurra tenemos dos opciones:

  1. La primera, asumir que no podemos cambiar lo que nos ocurre, que somos prisioneros de las circunstancias y que no hay nada que hacer.
  2. La segunda opción (y la recomendable) es aceptar que, efectivamente, no podemos cambiar lo que nos ha ocurrido, pero sí podemos cambiar nuestra actitud hacia dichas circunstancias”.

Por tanto, debemos ser capaces de aplicar una actitud más fuerte, resiliente y positiva para poder así hallar un sentido de la vida más esperanzador, más elevado.

El Dr. Viktor Frankl tiene una hermosa frase que dice:

“Si tú no barres, no te preocupes, alguien vendrá y lo hará en tu lugar. Si tú no trabajas, no te preocupes, alguien vendrá y lo hará en tu lugar. Pero lo que tú no hagas por tu vida, nadie podrá venir a hacerlo en tu lugar”.

Tú tienes la libertad en tus manos de elegir tu destino y, por lo tanto, sólo tú eres el responsable de cómo será tu vida. Puedes elegir pensamientos destructivos, o constructivos, descubriendo que en cada pensamiento que generes, que en cada decisión que asumas, y en cada sentimiento que te permitas, estas escribiendo tu historia personal. Lo que tú decidas a través del tiempo marcara tu destino, de forma tal, que al final de tu vida tendremos que asumir lo que dice el gran poeta mexicano Amado Nervo El Hombre es el arquitecto de su propio destino”.

Nada es tan importante como asumir nuestra propia libertad y responsabilidad personal, aún en las circunstancias más adversas serás quien defina en cada decisión tu destino. Como explicaba el propio Viktor Frankl, cada día y en cada momento tenemos la oportunidad de tomar una decisión, una decisión que determinará: “Si quedar sujetos a las propias circunstancias, como un juguete en manos del destino, o actuar con auténtica dignidad, escuchando a nuestro verdadero yo”.

La verdadera autoestima implica que somos nosotros los que debemos cuidar nuestros pensamientos, porque muchas veces se suelen convertir en nuestras decisiones, y estas se transforman en nuestras acciones, con las que iremos marcando nuestro destino.

Albert Einstein decía en una de sus famosas frases: “¿En qué te enfocas, en el problema o en la solución?”, si te enfocas en el problema sólo eres parte de él, si te enfocas en la solución, entonces compartes ser parte de un mundo mejor. Nos podemos pasar la vida quejándonos o buscando opciones de forma creativa.

La Dra. Virginia Satir menciona dos tipos de personas: las nutricias y no nutricias. Las no nutricias son aquellas a las que les faltó cariño, amor, respeto, seguridad y una excelente autoestima; son las que se enfocan en pensamientos negativos, acciones destructivas, en compadecerse, lastimarse o en hacer sufrir a los demás. Las personas nutricias son aquellas que recibieron de sus familiares una buena autoestima, cariño, respeto, valores, las que se enseñaron a forjar respuestas constructivas ante los retos, las que tienen amor y sobre todo un pensamiento creativo enfocado en soluciones.

Podemos concluir, que como sociedad nos podemos enfocar en lo negativo, en el encierro, en las limitaciones, en culpar a otros, o en crear propuestas de solución y comprometernos todos a cuidarnos entre todos.

A manera de conclusión podemos finalizar diciendo en palabras del Dr. Milton H. Erickson “En el problema, está la solución”, solo hay que buscar las opciones en vez de desaprovechar el tiempo en cosas poco nutritivas a nuestras vidas.

Autor: Docente del CBTis 49, Salvador Arriaga López.

Estudios: Licenciatura en Filosofía y Derecho. Maestría en Programación Neuro Lingüística y Educación.

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CBTis 49 Centro de Bachillerato Tecnológico Industrial y de Servicios No. 49

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