Opinión

Regresamos a la escuela ¿hice lo correcto?

Decisiones.- Justo frente a la escuela en la hora de entrada y salida o durante las clases en línea veo rostros de incertidumbre, algunos otros llenos de angustia, me veo en cada papá y en cada mamá que el día de hoy tiene miedo en medio de una Pandemia para la cual nadie estaba preparado, en donde los derechos de nuestros hijos están en juego, decisiones llenas de grandes responsabilidades y en medio de ello nos preguntamos ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Esta es la mejor opción?

Cuestionar si lo hacemos bien o mal nos genera muchas veces frustración o culpa pero a estas emociones les podemos sacar provecho y usarlas para que nos llevan a la búsqueda de información que nos ayude a tomar una decisión sustentada según las necesidades de cada niño/a y familias. 

Durante un año y medio las escuelas cerraron, el día hoy los niños se encuentran en un estado emocional vulnerable en el que pasaron tiempo en distintas realidades algunos bajo experiencias adversas, otros disfrutaron del tiempo en casa, miles de niños en estado de pobreza, es decir cuando deciden abrir las puertas para recibirlos nos damos cuenta de que a veces la casa no es un lugar seguro para ellos y por otro lado dentro de la escuela muchas cosas han cambiado, queremos abrazar, queremos compartir comida, queremos hacerle sentir al otro que le amamos, filtros sanitarios, el uso de cubrebocas durante 6 horas, mantener la distancia, un proceso adaptativo para el cual nadie nos preparó.

La estrategia de vuelta a la presencialidad está centrada en recuperar los conocimientos perdidos, es verdad que el nivel educativo es bajo a comparación de otros años atrás pero también la salud mental decayó a grandes niveles,  hay que entender que como lo describe Lucas Raspall “Si el corazón está tranquilo, el cerebro está listo para aprender”. 

Para generar aprendizaje hay que conectar, hay que contener, hay que ver al niño o niña que tenemos enfrente con toda su historia, hay que crear un vínculo, hay que ganar su confianza para crear un ambiente respetuoso para todos. Olvidemos por un momento al niño que no sabe leer, que no sabe escribir, que no sabe multiplicar y observemos a quien perdió, bajo qué condiciones vive, si se siente amado y protegido, para que la escuela no se vuelva un campo de guerra más en el que su cerebro esté todo el día bajo un estrés tóxico buscando sobrevivir, necesitamos urgentemente crear un salón de clases afectuoso y sensible para lograr la adaptación del menor con el maestro/a y del maestro con el menor, es decir que los niños/as estén seguros que dentro de esta escuela habrá personas que los van ayudar a regular su estrés y que estas personas no serán fuente de estrés. 

Como papás entender que para lograr estos espacios en el aula hay que trabajar en equipo con los maestros/as y los alumnos/as, es importante generar espacios respetuosos desde casa, darle importancia a lo que sentimos desde niños y adultos, atender las emociones y acompañarlas. Empoderarnos para dentro de la escuela aclarar dudas, opinar si algo no nos parece correcto o respetuoso para los menores, preguntar a nuestros hijos/as qué opinan, hablar con la verdad siempre, aprender a escucharnos a usar nuestra voz para nuestro bienestar y el de quienes nos rodean. 

Para finalizar me gustaría dejar en claro que esto es un proceso adaptativo para todos como lo dije anteriormente, la pandemia se vive distinto en cada país, en cada estado, en cada ciudad, en cada familia e incluso cada miembro de la familia aun viviendo en la misma casa lo vive de distinta forma. 

Cada uno de nosotros estamos haciendo lo mejor que podemos con los recursos que tenemos a nuestro alcance, llevando a cabo un análisis de que esto es lo mejor que tengo en estos momentos, los invito a que seamos empáticos, a no juzgar, a evitar las opiniones dolorosas sobre lo presencial o lo virtual porque detrás de cada decisión hay una familia con su propia historia. 

Así que no importa lo que decidas, lo importante es que esto sea respetuoso con tus hijos/as, con tu familia, que proteja sus derechos y cuide su salud emocional.

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