Jalisco
Recorre el histórico Centro de Tonalá
Este emblemático lugar fue el corazón de un poderoso señorío prehispánico.
Decisiones.- El Centro de Tonalá resguarda una de las historias más importantes de Jalisco. Este emblemático lugar fue el corazón de un poderoso señorío prehispánico gobernado por la cacique Cihualpilli Tzapotzinco y conserva un legado cultural que permanece vigente.


El nombre Tonalá proviene del náhuatl Tonallan, que significa «lugar por donde sale el sol«. Desde tiempos prehispánicos, la región destacó como un importante centro de comercio y producción artesanal.
Antes de la llegada de los españoles, zapotecas, toltecas, cocas y tecuexes habitaron la zona. Además, el barro ya era trabajado con gran habilidad, convirtiendo a Tonalá en un referente de la alfarería.
En 1530, las tropas de Nuño de Guzmán conquistaron el señorío tras una fuerte resistencia. Sin embargo, respetaron el gobierno de Cihualpilli, quien continuó al frente de la comunidad.
Años después, entre 1533 y 1535, Tonalá se convirtió en la segunda sede de Guadalajara. Posteriormente, la ciudad fue trasladada al Valle de Atemajac, donde permanece actualmente.
Más tarde, en 1573, los agustinos impulsaron la evangelización de la región. Como resultado, el desarrollo urbano comenzó alrededor de la actual Parroquia de Santiago Apóstol, uno de los edificios históricos más representativos.
Hoy, el primer cuadro de Tonalá mantiene viva su esencia indígena y colonial. Sus calles combinan historia, tradición y una intensa actividad artesanal que atrae a visitantes nacionales y extranjeros.
Entre sus principales atractivos destacan la Plaza Cihualpilli y los numerosos talleres donde artesanos elaboran piezas de barro, vidrio soplado y papel maché, actividades que continúan impulsando la economía local.
Visitar el Centro de Tonalá significa recorrer siglos de historia y conocer una tradición artesanal reconocida internacionalmente, convirtiéndolo en un destino imperdible para quienes desean descubrir el patrimonio cultural de Jalisco.




