Opinión

La basura que nos inunda

Decisiones.- Naturalmente procuramos la vida en sociedad, es la fórmula que nos ha permitido afrontar de mejor manera a nuestro entorno natural, de cohabitar con congéneres con los que tenemos una solidaridad intrínseca, una corresponsabilidad de nuestro habitad artificial en el que buscamos una calidad de vida que no tendríamos aislados, en estado natural.

En ocasiones, cada vez más frecuentes, olvidamos el sentido de vivir en sociedad, y cometemos irresponsabilidades que parecieran intentos por destruir nuestro habitad y ecosistemas, indispensables para nuestra subsistencia.

Los estragos sufridos por cientos de habitantes de Ocotlán son consecuencias de esas acciones y omisiones, hábitos, rancios, arraigados, pese a la repetición anual de este tipo de perjuicios, como si fueran una adicción a la victimización, al dolor y al enojo que estos provocan.

La desgracia normalmente no encuentra adjudicatario, aunque en estos supuestos la responsabilidad es evidente y compartida. Tras cada anegamiento viene una cruzada de acusaciones, la población culpa a las autoridades, y estas culpan a aquellas. Ambas tienen razón.

Tras cada lamentable episodio, se pueden ver en coladeras y bocas de tormenta la acumulación de basura, que significa la materialización de la irresponsabilidad de algunos pobladores, quienes sin conciencia, y menos recato, continúan desasiéndose de su basura de manera irresponsable, dejándola en la vía pública al igual que el olvido del aseo de las banquetas y calles ubicadas frente de sus casas, negocios, o industrias.

Así mismo, sin importar quien administre el Ayuntamiento, la recolección y manejo de residuos es irregular y técnicamente deficiente, como si fuera una condicionante inherente a este servicio público, en el que incluso el propio diseño de recolección de la basura instaurado por esta administración, como lo son los contenedores barriales, se han visto desatendidos y rebasados.

Otro aspecto regularmente descuidado en las administraciones municipales de Ocotlán, Jalisco, son el desazolve y limpieza de alcantarillas, y colectores pluviales, tarea que debería sistemáticamente ejecutada anualmente. Y qué decir del desborde del río Zula, en la población del mismo nombre, lo que indica que la draga, los causes de los lechos acuíferos que enmarcan al municipio parecen no realizarse oportunamente.

El incumplimiento de las obligaciones propias de la administración publica además de generar perjuicios a la población, implican también el renunciar a la obtención de recursos extraordinarios siempre necesarios en la administración de una sociedad.

Sin duda, al igual que en todas las áreas, mejorar la educación y preparación de todos será la mejor solución a mediano y largo plazo, pero dada la apremiante necesidad existen medidas que podemos y debemos implementar ahora mismo, como el endurecimiento en la aplicación de las sanciones reglamentarias para aquellos que los infrinjan, pero también la apertura de procedimientos jurisdiccionales en contra de los servidores públicos que excedan u omitan sus facultades u obligaciones.

Se podría alegar, por aquellos que visitan el centro del municipio, o cualquier otro punto de encuentro público, que los contenedores para la basura se encuentran regularmente rebasados o desfondados, sin ser eso justificación pues en esos casos, debemos llevar con nosotros los hasta encontrar un lugar adecuado para depositarla.

La luz de esperanza se aprecia en acciones que intentan modificar favorablemente la cultura del manejo de residuos en la vía pública, como la instalación de contenedores en las puertas de comercios y restaurantes de la zona centro, sencillo, pero practico y funcional, una muestra de visión y responsabilidad social, sería interesante se replique en todo el municipio.

No esperemos recibir sanciones pecuniarias o incluso arrestos, como consecuencia de nuestras acciones u omisiones en el manejo de nuestra basura, así como los funcionarios ser sujetos a procesos jurisdiccionales en los que se les sanciones por sus excesos o negligencias. Veamos en la civilidad, solidaridad, humanidad, y responsabilidad, en pocas palabras, educación, la mejor manera para evitar que cada año existan familias que vean comprometido, o perdido su patrimonio a consecuencia de inundaciones evitables, que la vida en sociedad sea  entendida en su importancia y finalidad en la vida del hombre.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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José Enrique Cervantes Soto

Abogado egresado de la Universidad de Guadalajara, con Mención Honorifica. *Socio Fundador del Colegio de Abogados del Sistema de Métodos Alternos y Justicia Restaurativa del Estado de Jalisco A.C. *Socio Fundador del Despacho Cervantes-Jiménez *Director del Centro Privado de Métodos Alternos número 70 del Estado de Jalisco *Colaborador en el programa Doing Business en México 2016 del Banco Mundial *Abogado postulante en Notaria 1 Ocotlán. Jalisco.

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