Poncitlán

Niños de Agua Caliente, Poncitlán pierden peso tras ser alimentados por sus padres

  • Hubo niños que perdieron hasta cuatro kilos en el periodo de vacaciones decembrinas.

Decisiones.- Los últimos resultados de los estudios realizados por investigadores de la Universidad de Guadalajara (U. de G.) a niños de Agua Caliente, comunidad del municipio de Poncitlán, fueron desfavorecedores. En 21 días que los padres o tutores alimentaron a sus hijos en el periodo de vacaciones decembrinas los menores perdieron peso o talla, hubo quienes perdieron de dos a cuatro kilos.

“Los niños comen dos veces al día aquí, en la mañana comen atole de masa con azúcar, nada más y comen hasta las seis, ahí está, es la pobreza o son sus usos y costumbres que tienen ellos”, señaló el investigador de la U. de G, Felipe Lozano Kasten.

El programa de recuperación nutricional implementado entre un equipo multidisciplinario el cual lidera Lozano junto con el Ayuntamiento y DIF de Poncitlán, la Secretaría de Educación Pública de Jalisco (SEJ), maestros y madres de familia buscó dotar de desayunos con nutrientes acordes a la edad de los menores del preescolar “Niños Héroes” durante el periodo escolar de septiembre a diciembre del año 2017.

De lunes a viernes los chicos desayunaron verduras, cereales, leche, carne, tortillas y frutas en diversas combinaciones, por lo que en tres meses lograron ganar peso, talla o modificar su estatus de desnutrición favorablemente, así lo arrojaron los estudios que les hicieron antes de salir de vacaciones, la sorpresa fue cuando regresaron en este enero pues al pesarlos y medirlos los especialistas se dieron cuenta que durante las vacaciones no se alimentaron correctamente.

“Cuando nos fuimos de vacaciones en diciembre los niños subieron de peso, el 25 por ciento mejoró, salieron de una etapa de desnutrición a otra etapa, entonces esto está mejorando y tuvimos la idea de ¿qué pasa cuando se van a sus casas y dejan las clases y no reciben ese alimento?, entonces regresando volvimos a pesarlos y nos encontramos que volvieron a perder peso, en 21 días que estuvieron en su casa perdieron en promedio 250 gramos, porque volvieron a la cultura alimenticia que ellos tienen”, precisó Lozano.

Lastimosamente hubo niños que perdieron hasta cuatro kilos en tan solo tres semanas, algunos más perdieron 200, 400 o 500 gramos. Aunque no todo fue malo: una minoría de menores recuperaron peso al ser alimentados por sus familiares.

Estos resultados llevaron a los investigadores a pensar en el problema desde el punto de vista sociocultural, debido a que además de entregarles los desayunos las madres fueron enseñadas a cocinar variedades de comida con verduras y carnes para hacerlas atractivas para los niños, situación que no fue suficiente para que solas en sus hogares continuarán alimentando correctamente a los pequeños.

Con el análisis de los estudios realizados en febrero de 2016, septiembre de 2017 y enero de 2018, los investigadores están cada vez más cerca de demostrar que la buena nutrición disminuye la albuminuria, que es la acción de los riñones dañados de desechar sin filtrar ésta proteína en grandes cantidades y que a su vez es síntoma de daño renal: “En un año creemos que vamos a seguir midiendo el daño renal y creemos que si los niños mejoran su nutrición disminuye la albuminuria, entonces nosotros en un año estamos demostrando que son condiciones sociales, económicas y desnutrición aparte los toxico, junto con ellos pero que los vulnerables son los desnutridos”, señaló el investigador.

Los factores socioculturales han sido detectados cada vez más por los especialistas, inclusive un problema de género salió a la luz cuando se dieron cuenta que de los infantes con desnutrición severa las niñas son las más afectadas porque les sirven menos raciones en sus hogares.

“El niño come más que la niña porque la familia le da más de comer al hombre que a la mujer, ¿por qué? porque el hombre tiene un valor económico a futuro, la mujer no, la mujer va a tener hijos a los 14 o 15 años y es otro problema […] pero el hombre no, el hombre va a trabajar y le va a aportar más a la familia, al niño por cultura le dan más de comer que a la niña y eso va a hacer más débiles a las mujeres que a los hombres frente al riesgo para enfermarse”, puntualizó.

La Universidad de Guadalajara adquirió al año pasado un equipo para medir metales pesados y un equipo de química clínica que medirá la urea y creatinina de las muestras que tomen los investigadores, los alimentos frescos los continuará pagando la presidencia municipal de Poncitlán y los secos el DIF, mientras que a partir de este mes los niños también tendrán acceso a comer en el kínder para ampliar el programa por medio de la SEJ.

Los niños de la escuela primaria de Agua Caliente y de la secundaria podrían también ser beneficiados con el programa siempre y cuando los padres de familia lo aceptan y cooperan con su mano de obra para preparar las comidas o desayunos todos los días.

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