Opinión

¿Y ahora qué?

Decisiones.- Las horas se detuvieron. La lóbrega ausencia de estímulos en el pueblo es notoria; los gallos no cantan, los perros ya no ladran y las personas tampoco hablan, solo trabajan para sacar escombros. Pasadas las 42 horas de la tragedia que arrastró el río Salsipuedes en San Gabriel, el ambiente era pesado. Se sentía la pesadez de quienes sufrieron la pérdida de un ser amado, su patrimonio, sus animales o todo a la vez. Hacía tiempo que Doña Vero no miraba con esos ojos a su pueblo, aquel que horas antes de las 5:30 del 2 de junio todavía gozaba de la tranquilidad diaria. «Nada hicimos para merecer esto», dice con voz quebrada mientras observaba cómo los voluntarios limpian su cocina, tirando toda la loza y llevándose la pesada estufa que ahora es inservible.

Juan Rulfo decía que San Gabriel era un pueblo tan olvidado que hasta el nombre había perdido. Hoy, a más de una semana del horrible suceso, San Gabriel perdió algo más que el nombre: su espíritu. Y es que la tragedia va más allá de lo cuantificable, no son casas, no son carros, son personas y con las personas se va la composición identitaria del pueblo.

En la semana pasada hubo un recorrido de personalidades que iban a tomarse la foto junto a los damnificados y de paso hacer las evaluaciones pertinentes para la reconstrucción. Sin embargo, a pesar del desfile de políticos que se pasearon por el pueblo, quedan muchas preguntas en el aire: ¿Qué va a pasar con los plantíos de aguacate en la sierra de Apango? ¿Cuánto tiempo más se va a tolerar la tala ilegal? Ya fue San Gabriel, mientras tanto quedan en alerta Atequizayán, Los Mazos, Tuxpan, poblados en el Sur de Jalisco que también siguen a la espera de respuestas.

Hoy más que nunca se debe mostrar que las instituciones gubernamentales saben hacer valer el Estado de Derecho, si no son ellos, ¿entonces quién nos garantiza la fiabilidad de los mecanismos institucionales para hacer justicia? La declaración de veda para la perforación de pozos de agua y cambio de uso de suelo no basta cuando descaradamente se talan hectáreas de bosque ante la mirada de todo el que cruce por la carretera San Gabriel-Sayula, podrán hacerse legislaciones sobre el ecocidio, sobre cambios de uso de suelo ¿pero de qué nos sirve cuando los mecanismos de acción están inhabilitados o coaccionados por fuerzas ajenas al Estado? Al gobernador le queda una tarea pendiente en temas ambientales: hacer valer la ley. Se debe dejar muy en claro que no puede haber una Refundación sin acciones claras y concisas que muestren la fuerza del Estado.

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Ángel Rolón

Soy de un pueblo tan grande que nos lo hicieron ciudad. Transcribo ideas y junto letras para hacer catarsis. Habito la política para hacer que el futuro sea posible y estudio para ser psicólogo.

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