Opinión

Transporte ingobernable

En agosto escribí una columna en donde abordaba las problemáticas que se presentaban con el aumento de $9.50 en el transporte público del AMG y que próximamente se hará en los demás municipios. En ese entonces el problema se centraba en el elevado costo del transporte y las fallas que presentaba reordenar las rutas en modelos de rutas troncales y complementarias tras migrar al modelo de Ruta Empresa (Actualmente Mi Transporte). Ahora que le hemos dado tiempo al tiempo nos damos cuenta que el problema de fondo resulta ser la desorganizada estrategia para regularizar el transporte público y quitárselo de las manos al llamado “pulpo camionero”.

La controversia ahora se centra en la aplicación de la tarifa de $9.50 a rutas que ni siquiera cumplen con los lineamientos establecidos en el modelo de Ruta Empresa, únicamente cambiaron unidades, nomenclaturas e instalaron alcancias para depositar el costo del pasaje, mismas que no dan cambio, por lo que el costo real del traslado termina por ser de $10 a menos que traigas cambio exacto. 

El alegato de la sociedad sigue siendo el mismo: Las unidades hacen paradas en lugares donde exponen la integridad del pasajero (carriles centrales de Periférico), no deja de ser irregular el paso de las rutas, se quedan varados a las nueve de la noche porque la ruta ya no pasó, y así nos vamos hasta seguir con el costo del pasaje. La renuencia de Enrique Alfaro por demostrar que los $9.50 correspondían a la aplicación de una “tarifa social” solamente nos demostró que no estaba dispuesto a ceder ante las necesidades de los usuarios, ni siquiera con la demostración de que el Tren Ligero puede “vivir” con la tarifa de siete pesos.

La demanda de un transporte digno y accesible sigue existiendo, sin embargo desde la sociedad civil aún no se ha logrado articular ningún esfuerzo concreto para la aplicación de una tarifa social que nos permita acceder al transporte que nos merecemos sin generar déficits para los prestadores del servicio; un ganar-ganar, pues. Triste resulta que quienes se ostentan como oposición tampoco lograron poner ninguna propuesta sobre la mesa, pues todos parecen estar ocupados en sus propios asuntos al interior de cada organización.

“Y ahora, ¿Quién podrá defendernos?” Aquí es donde oportunamente saltaría alguien de la nada para proponer y articular soluciones ante la problemática del desastroso sistema de transporte y sus tarifas elevadas, desgraciadamente parecemos estar a ‘la buena de dios’ sin sociedad civil articulada, con diputados agachones que no alzan la voz u oposición política que quiera abanderar la disputa por un transporte digno. Al final por más que se escriba, teorice o proponga, sin voluntad política los únicos intereses que se van a resaltar serán los de unos cuantos que se apropiaron del poder de decisión. A ellos se les verá en las urnas.

 

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Ángel Rolón

Soy de un pueblo tan grande que nos lo hicieron ciudad. Transcribo ideas y junto letras para hacer catarsis. Habito la política para hacer que el futuro sea posible y estudio para ser psicólogo.

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