Opinión

Repensar el posible vertedero metropolitano de Ocotlán

Decisiones.- Hace unas horas, el presidente municipal de Ocotlán declaró a medios el inicio al proyecto de la construcción de un vertedero metropolitano que disponga los residuos sólidos en conjunto con Jamay y Poncitlán, enunciando “… que cumpla con todas las normas, para no estar abriendo cada uno de los municipios espacios en donde estemos contaminando” (Decisiones, 19 de julio).

En un primer acercamiento puede parecer una posición muy sensata, debido al incremento de la generación de residuos sólidos urbanos de competencia municipal que están en la misma constante del aumento poblacional y el tipo de consumo per cápita que prevalece en una ciudad que cada vez se acerca a una metropolización consolidada. Sin embargo, existen antecedentes inmediatos, desarrollados en otros municipios de áreas metropolitanas que ponen en entredicho la factibilidad de este tipo de proyectos, debido a la acumulación de malas prácticas y la carencia de conocimientos técnicos en la materia que aseguren la sostenibilidad de este tipo de rellenos sanitarios y muestren un beneficio ambiental neto.

Por ende, la construcción de este proyecto que puede significar una oportunidad para convertirse en un estudio de caso exitoso en gobiernos locales, debe atender las normas oficiales mexicanas como las de SEMARNAT NOM-083, NOM-004, NOM-O52, NOM-087, así como las de SECOFI NMX-AA-094, NMX-AA-92, NMX-AA-080, NMX-AA-068, NMX-AA-015, las Leyes de Protección ambiental y gestión de residuos aplicables y vigentes a nivel federal y estatal, las disposiciones municipales, los manuales técnicos, entre otras.

Adicional a lo anterior, la correcta selección del sitio debe venir acompañada de la formulación de estudios y análisis técnicos no sólo de corte ambiental como los geológicos, geohidrológicos, topográficos, geotérmicos, generación de RSU, RME, lixiviados y biogás; sino también de análisis socio-económicos de los centros de población aledaños y una planeación administrativa. Posteriormente debe proyectarse su plan de manejo, asegurando su sostenibilidad con criterios de calidad a largo plazo, para que no se convierta en un espacio a la intemperie sin sistemas de control que sea una alta fuente emisora de elementos contaminantes a la atmósfera, subsuelo y mantos freáticos que provoque daños severos a la salud y al medio ambiente.

Con ello, la tarea se complejiza, debiendo pensar en un tipo de relleno sanitario que no sea de tipo tradicional dándole a oportunidad a otros esquemas como el relleno seco (de alta compactación) o de pretatramiento (mecánico-biológico) con el que se aproveche la energía del biogás o la biomasa y no se repitan las malas prácticas sistemáticas de los rellenos sanitarios en México.

Etiquetas

Inmaculada Ramírez Rojas

Se desempeña como Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia del Gobierno de Zapopan. Durante la administración 2015 al 2018 del Gobierno de Guadalajara fue la Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia. Estudió la Licenciatura en Estudios Políticos y Gobierno, la maestría en Políticas Públicas por la Universidad de Guadalajara y actualmente está en el posgrado de Administración y Políticas Públicas por la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato.

Publicaciones relacionadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenio protegido