Opinión

Ocotlán y el efecto de la rana hervida

Decisiones.- Hace días, a través de las redes sociales comenzó a circular una maravillosa fabula: el efecto de la rana hervida, la cual refleja la apatía de la sociedad actual por modificar sus patrones de comportamiento ante los efectos adversos y sin retroceso del cambio climático. Lo anterior fue explicado por el reporte de Frances Moore, profesora de Ciencias ambientales en la Universidad de California Davis y coautora del estudio que analizó más de dos mil millones de tuits, publicados entre 2014 y 2016, en los que la gente comentaba acerca de temperaturas inusuales, como un invierno demasiado caluroso o extremadamente frío.

Lo anterior no está nada alejado de nuestro ámbito cotidiano, las metrópolis y las ciudades en transición cada vez presentan mayores evidencias que reflejan un cambio constante de las condiciones climáticas, las cuales muestran temperaturas cada más altas (olas de calor) o mínimos que se transforman en heladas.

En nuestro estado, dichos fenómenos son reiterativos anualmente y dentro del municipio de Ocotlán no es la excepción. Si bien es una ciudad que tiene un clima semicálido con una temperatura anual aproximada a los 19°C, con máximas y mínimas promedio que oscilan en entre 30.2°C y 8.8°C respectivamente (según los registros nacionales y estadísticas locales) y una precipitación media anual de 889 mm, no está de más recordar algunos fenómenos extremos que han sacudido a la ciudad:

  • Agua nieve el 10-11 de marzo del 2016
  • Tornado el 12 de marzo de 2015
  • Lluvias torrenciales agosto-octubre 2017 (con 100 viviendas afectadas y 700 ha. de cultivos dañados)
  • Frente frío noviembre-diciembre 2017
  • Aumento de casos de dengue por vectores en noviembre 2017
  • Ola de calor el 11 de julio de 2018
  • Desbordamiento del río por lluvias torrenciales en septiembre 2018
  • Contingencias atmosféricas y aumento de temperaturas por incendios forestales en abril 2019

Por tanto, Ocotlán al igual que los otros municipios en el país están inmersos en la paradoja de reproducir la fábula de la rana hervida, aquella en donde la memoria cortoplacista de las autoridades y tomadores de decisiones sobre las políticas ambientales y los ciudadanos en general tienden a no dimensionar o desestimar las alteraciones del clima mientras que no exista algún hecho extraordinario que nos orille a cuestionarnos sobre los efectos del cambio climático en nuestro entorno.

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Inmaculada Ramírez Rojas

Se desempeña como Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia del Gobierno de Zapopan. Durante la administración 2015 al 2018 del Gobierno de Guadalajara fue la Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia. Estudió la Licenciatura en Estudios Políticos y Gobierno, la maestría en Políticas Públicas por la Universidad de Guadalajara y actualmente está en el posgrado de Administración y Políticas Públicas por la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato.

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