Opinión

La carencia de información ambiental como peligro latente

Decisiones.- México, al igual que otros países que comparten contextos socio-económicos similares, ha transitado por pugnas medioambientales que atienden a diferentes causalidades, algunas de ellas producidas por grandes obras que inciden en la morfología del territorio y otras por desequilibrios en la dinámica de los ecosistemas. Por tanto, es prioritario que la información que viene acompañada por las múltiples variables que pueden expresar la realidad de un territorio o una comunidad con relación a la calidad del medioambiente sea un mecanismo que esté presente como parte de las políticas públicas de los gobiernos (en cualquiera de sus niveles) con el fin último de sufrir desastres de orden natural o antropogénico.

Lo anterior no responde a un capricho o a una ocurrencia, sino es un derecho constitucional conferido en donde se debe tener “acceso a un ambiente sano”, el cual viene acompañado de la disposición de la información para evaluar la calidad de nuestro medioambiente y de los elementos que inciden en él.

El World Resources Institute en un estudio realizado en el 2017 demostró que la carencia de información puede ser mortal para las comunidades rurales, las cuales son más vulnerables en infraestructura de servicios y en el acceso a mecanismos que incrementen su resiliencia al estar en zonas apartadas o de alta fragilidad a los embates de fenómenos extremos.

Y es ahí, cuando los gobiernos de las ciudades deben fortalecer las herramientas no sólo para el control de daños ante cualquier contingencia, sino también para proveer de la información necesaria (en el sentido estricto de lograr el máximo beneficio social) que sea accesible, asequible e interpretable, la cual no ha sido suficiente en portales de transparencia o en informes de gobierno porque ni siquiera se cubren los numerales mínimos de cumplimiento que por ley se establecen.

Ocotlán, al igual que otros municipios del AMG son casos no exentos de lo anterior, al no tener manuales, protocolos, informes trimestrales, estadísticas y demás instrumentos de orden ambiental publicados o negados mediante solicitudes de transparencia que puedan ser insumos necesarios para fortalecer la resiliencia en las ciudades adicionales a los Atlas de Riesgo (que en muchas ocasiones no están actualizados o no se tienen). Por tanto, la falta de disposición de la información o la asimetría de la misma ha incidido en una baja respuesta ate los desastres que han acontecido en los últimos meses.

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Inmaculada Ramírez Rojas

Se desempeña como Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia del Gobierno de Zapopan. Durante la administración 2015 al 2018 del Gobierno de Guadalajara fue la Jefe de la Unidad de Cambio Climático y Resiliencia. Estudió la Licenciatura en Estudios Políticos y Gobierno, la maestría en Políticas Públicas por la Universidad de Guadalajara y actualmente está en el posgrado de Administración y Políticas Públicas por la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato.

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