Opinión

Invertir en el centro ¿buena o mala idea?

Decisiones.- Recientemente el Gobierno de Ocotlán, inició los trabajos de renovación de banquetas del centro de la ciudad, asimismo, fue anunciado el proyecto de modernización de la plaza principal; temas que no han sido ajenos al examen ciudadano. Sectores de la sociedad cuestionan el destino del erario público y reclaman infraestructura de servicios para las zonas urbanas con rezago.

Claro está que la demanda resulta legítima, no obstante, hacer ciudad implica tomar decisiones que de momento no resulten de agrado popular. Las exigencias actuales obligan a los gobiernos a implementar políticas públicas de impacto integral; si bien la generación de infraestructura de servicios es una obligación constitucional de los municipios, éstos no pueden reducirse únicamente a administrar la prestación de los mismos, sino que, se requiere de estrategias que impulsen el desarrollo social y crecimiento económico.

Construir en lo construido es una tendencia de innovación del espacio público para la captación de turistas, que implica conjugar los conceptos de ciudad tradicional y ciudad moderna, también puede definirse como el punto medio entre lo histórico y lo actual a fin de reinventar el acervo patrimonial y los íconos de nuestros pueblos y ciudades.

Las circunstancias territoriales, religiosas y manufactureras de Ocotlán, generan un área de oportunidad en el rubro turístico digno de la mayor explotación posible, pero como en todo ámbito del mercado, el éxito radica en potencializar las características de tu producto para hacerle competitivo.

Revitalizar el Centro Histórico es necesario para competir en la lucha por captar los recursos provenientes del turismo. El turista es cada vez más exigente y las ciudades deben darle un valor agregado a sus espacios públicos. Las ciudades monótonas pueden resultar aburridas y vacías, por ende, debe imprimírseles dinamismo e innovación.

Turismo y Desarrollo Sustentable son conceptos que van de la mano: atrayendo visitantes se impulsa el consumo de bienes y servicios, lo que produce aumento de la derrama económica y por ende incremento en el dinero que circula en el municipio. Esto puede producir que la captación de impuestos se eleve, los cuales será obligación del Gobierno traducir en infraestructura de servicios. Sin embargo, si no se apuesta a este círculo virtuoso, la ventana de oportunidad se esfuma.

Las decisiones en el ejercicio del gasto repercuten en la calidad de vida de los ciudadanos, por lo que ahora corresponderá al Gobierno municipal salir a buscar al turista y la derrama económica que su atracción conlleva. Igual corresponde a la administración presente y, ante todo, a las futuras, implementar líneas de acción que generen un impulso económico en el municipio así como la aplicación de herramientas jurídico-financieras que a través de inversión pública y privada generen el crecimiento local tan buscado.

La paciencia de la sociedad debe desembocar en un efectivo desarrollo social, no sólo revitalizando el espacio público y los atractivos turísticos, sino también traduciéndose en un reforzamiento del sentido de identidad y pertenencia de los ocotlenses, ya que, al final de cuentas, un ciudadano orgulloso de su arraigo, de su ciudad y sus costumbres, será el mejor exponente del municipio.

El objetivo es claro y debe ser conjunto: que el turista y los de fuera digan ¡vamos a Ocotlán!

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Luis Eduardo García Parra

Abogado egresado del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la Universidad de Guadalajara (U. de G). En la actualidad funge como asesor en las áreas de Secretaría General y Tesorería de gobiernos municipales.

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