Opinión

Cartas sobre la mesa y reglas del juego, el primer paso

Decisiones.- Sospechamos que una ciudad es próspera, resiliente, inclusiva, equitativa y competitiva a medida que es honesta con sus ciudadanos y con el mundo, a través de las reglas del juego para visitantes, moradores, inversionistas, gobernantes y ciudadanos en general, y de forma clara. Y durante la toma de decisiones institucionales relacionadas con la población, la ciudad y con el territorio, cuando se incluye menos improvisación y más anticipación a escenarios; las cartas sobre la mesa.

Con mayor precisión, me refiero a esto de las cartas sobre la mesa y las reglas del juego, cuando en la acción de tomar decisiones por parte de lo gobernantes, se tiene tal claridad que estas decisiones se basan en instrumentos de planeación (urbana) que fueron formulados, consensados y aprobados por la misma comunidad, previamente. En este sentido, por consecuencia es fundamental tener las reglas de la urbanización bien claras y las implicaciones de las decisiones–cartas– visibles sobre la mesa, y de manera anticipada a todas esas decisiones institucionales. Y esto sólo ocurre concretamente a través de instrumentos de planeación urbana actualizados y completos.

Por ello, el componente de la “Planificación del Desarrollo Urbano” o “Planificación Urbana”, es indispensable en la reglamentación local de forma actualizada y vigente a la realidad, vinculante con el resto de acciones de gobierno municipal y consensada por la comunidad entera, y de forma anticipada.

Ante este escenario, es indispensable que en el caso del Área Metropolitana de Ocotlán se elaboren de manera urgente, las políticas públicas en materia de movilidad urbana, de competitividad económica, regulación de asentamientos humanos irregulares y conservación de recursos naturales, combate a la contaminación, acción frente al cambio climático y lucha por la desigualdad social, (entre otros temas), primero en documentos, y después en obras, inversiones públicas y acciones de gobierno.

O sea que, aprovechando que apenas la semana pasada el Gobernador Constitucional del estado de Jalisco, anunció obras importantes de alcance metropolitano para Ocotlán, es fundamental iniciar con el pie derecho, logrando que nuestra primera inversión metropolitana con dinero público, sea para dejar bien en claro esas cartas sobre la mesa y esas reglas del juego. Para evitar correr el riesgo de caminar sobre arenas pantanosas, arenas que seguramente están entre la improvisación, la ocurrencia y el tanteo, y que sabemos claramente que no han dejado buenos resultados; #AlSentimiento, #AlCuartoParaLasTres, #AlCórreleQueTeAlcanzo, #SeMeHace, #SeMeOcurre, #YoCreo, #YoPienso, etcétera.

Y es que en Ocotlán ha existido un grave problema de muchos años con eso de ser honestos con nosotros mismos y poner las cartas sobre la mesa y las reglas del juego de forma bien en clara en materia del desarrollo urbano.

Pues por los últimos 18 años no ha habido ninguna iniciativa gubernamental que halla logrado completar, actualizar o consensar algún plan o programa urbano al respecto. El tema de la planeación del desarrollo urbano en Ocotlán, no ha estado presente en la agenda de gobierno durante las últimas seis administraciones locales, al menos no de forma contundente y notoria.

Entonces, cuando se les habla a los ocotlenses de un Programa Municipal de Desarrollo Urbano, un Programa de Desarrollo Metropolitano, un Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano, un Programa de Ordenamiento Ecológico Local, un Atlas Metropolitano de Riesgos o por último, de un Atlas Municipal de Riesgo, pues les resulta todo, menos familiar a la gran mayoría. Y eso que sólo se habla de lo que está dicho en la legislación urbana local y que es ordenado por ley (Congreso Local, 2019). Y es que, en Ocotlán el único instrumento vigente que conocemos los ocotlenses, es un plan de nivel apenas básico, llamado Plan de Desarrollo Urbano de Ocotlán; en adelante el Plan Vigente (Ocotlán, 2000), que tiene 18 años usándose, y nunca ha sido revisado ni actualizado.

Estas ausencias e inactualidades de esas cartas sobre la mesa y de esas reglas del juego bien establecidas, actuales, vigentes y reforzadas jurídicamente, suponen una gran desventaja para la prosperidad de Ocotlán; en términos sociales, económicos y ambientales, y a continuación explico por qué razón.

En el terreno social ocurre que la autoridad puede hacer muy poco frente a una modelo económico globalizador y neoliberal, que produce una gran inequidad y desigualdad, tanto en el territorio como en la calidad de vida y nivel de vida de las personas. Al respecto podría decirse que un instrumento de planeación (cartas y reglas, bien claras) ayudaría a la autoridad a recuperar esa rectoría del desarrollo urbano, frente al capital neoliberal, a través de la planificación, regulación y ordenamiento. Sin embargo eso no ocurre y termina la autoridad siendo solamente un facilitador de los procesos de acumulación capitalista neoliberal en el tema de los usos del suelo, la vivienda, los desarrollos comerciales, industriales, etcétera. En otro sentido, la misma autoridad está en desventaja, usando una herramienta (del siglo pasado, por cierto) que apenas y tiene los mecanismos y formas jurídicas para enfrentar otros problemas, como el acceso a vivienda asequible y digna, los asentamientos humanos irregulares (que por cierto equivalen al mayor crecimiento del área urbana en Ocotlán del año 2000 al 2018), el acceso a servicios públicos, el acceso a infraestructura y transporte, la producción social del hábitat, entre otros. Problemas sociales nada despreciables, y totalmente abordables dentro de un Programa Municipal de Desarrollo Urbano o de un Programa de Desarrollo Metropolitano.

Mientras que en el terreno ambiental, hablar de un instrumento como el Programa de Ordenamiento Ecológico Local, Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano, Atlas Metropolitano de Riesgos o Atlas Municipal de Riesgo, podría ayudar a que en los próximos 10, 15, 30 o hasta 50 años el tema de cambio climático sea un tema ya resuelto desde estos tiempos. Es decir, a través de estos instrumentos podrían anticiparse muchos de los impactos sociales, ambientales y económicos provocados por ondas de calor, sequías, inundaciones por precipitaciones puntuales e intensas, heladas, terremotos, deslizamientos, entre otros fenómenos naturales propios del cambio climático. Cosas para que no serán nada extrañas ni extraordinarias en los próximos años, pero que son bastante ajenas para nuestro indefenso Plan Vigente en este momento, tan sólo por que estos componentes no están contemplados entre los capítulos de este Plan Vigente.

Por último, el terreno económico es un tema transversal que debe ser abordado en todos los instrumentos de planeación faltantes; Programa Municipal de Desarrollo Urbano, un Programa de Desarrollo Metropolitano, un Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano, un Programa de Ordenamiento Ecológico Local, un Atlas Metropolitano de Riesgos o por último de un Atlas Municipal de Riesgo. Y es que, en el tema urbano es indispensable que todo ladrillo de edificación y toda acción de urbanización, esté contemplada en la normatividad deliberada, consensada y aprobada. Y que a su vez, esta se relacione directamente con la capacidad del territorio de forma natural. Asegurando a todo inversionista la certidumbre para sus transacciones, y es que muchas pérdidas de inversiones ocurres justamente por desastres naturales en zonas de riesgo, inundables, con suelos inestables u otros. Pero también gran medida de estas pérdidas ocurre por litigios judiciales e inconformidades por compatibilidades de uso de suelo, o por inversiones a destiempo o fuera de normatividad. Y todo ello nuevamente, puede evitarse si las cartas sobre la mesa y las reglas del juego son tan claras, que todos los ocotlenses las conocemos.

Para ir concluyendo, volvemos al tema de la visita del Gobernador en esta Área Metropolitana de Ocotlán, el anuncio de obras importantes metropolitanas con casi 100 millones de pesos y la importancia de comenzar con el pie derecho. Y aprovechamos para hacer énfasis en esa etapa de elaboración de toda esta instrumentación faltante, aclarando que el tema no corresponde exclusivamente al gobierno local, sino que nos referimos a una responsabilidad y participación compartida entre sectores; académico, gubernamental, social y privado. Y es que, se vuelve fundamental que los ocotlenses sin importar raza, condición, origen étnico, clase, sexo, preferencia o ideología, se involucren en el proceso de la elaboración de estos instrumentos. Esto es tan necesario (e impostergable) como lo es que el gobierno local destine presupuesto para la elaboración de estos instrumentos en la brevedad.

Por último, aunque comenzamos con la frase de “sospecha personal”, aclaramos que la experiencia académica asegura que una buena práctica a nivel internacional, es la actitud de los ciudadanos de todos los sectores que participan en la democracia. Y esa misma experiencia indica que el camino para ser una metrópoli próspera económicamente, resiliente ante el cambio climático, inclusiva y equitativa socialmente, es la construcción de instrumentos de planeación; es decir poniendo las cartas sobre la mesa y dejando bien claras las reglas del juego de la urbanización. Así que, aprovechándonos del slogan de la #Refundación, tomémosle la palabra a nuestro Gobernador y comencemos a pensar en esa transformación de Ocotlán y nuestra Área Metropolitana, orientada hacia esa prosperidad urbana deseada, comenzando por ponernos de acuerdo en la elaboración de nuestras cartas y nuestras reglas que incluye a todo nuestro sistema de planeación municipal.

Colaboración:

  • Licenciado en psicología Jorge Omar Águila Rodríguez. Maestría en educación y candidato a doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Guadalajara.
  • Arquitecto Francisco Javier García Ramírez. Maestría en Urbanismo y Territorio por la Universidad de Guadalajara.

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Javier García

Francisco Javier García Ramírez, nacido en Ocotlán, Jalisco. Titulado por el Instituto Tecnológico de Jiquilpan como arquitecto con especialidad en planeación urbana y regional en 2011. Ha trabajado en el sector público, como asesor externo de asociaciones civiles y asociaciones vecinales de Ocotlán, e impulsado su marca JavierGarcíaArquitecto® con la iniciativa privada desde el año 2010. Actualmente se desempeña como servidor público en el gobierno local mientras estudia la maestría en Urbanismo y Territorio de la Universidad de Guadalajara Centro de Arquitectura, Arte y Diseño.

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