Opinión

¡A todo maquina! Arrogancia y opacidad

Decisiones.- Desde hace algunas semanas el Gobierno del Estado anunció el programa ¡A toda máquina! el cual consiste en la entrega de diferentes módulos de maquinaria a 121 municipios de Jalisco, con el objetivo de ayudar a los ayuntamientos a ser más eficientes en sus labores diarias de obra pública, y en los espacios rurales, con la mejora en todo momento de los caminos saca cosechas. Sin embargo, este anuncio, también tenía algo que no cuadraba del todo; pues la cantidad de dinero que significa esta licitación es digna de un espacio público y transparente, pero no fue así, por lo tanto, se comenzaba a visualizar una de las principales crisis de corrupción de la joven administración estatal.

Días antes del banderazo de salida de la entrega de la maquinaria, recuerdo haber platicado con un amigo de lo que se venía; principalmente porque fue un anuncio que significaba la erogación de millones de pesos, y seguramente, por la prontitud del anuncio no habría una ruta que con claridad explicara una licitación con base en lo establecido en la ley.

Lo que en principio era una especulación vino a ser verdad después de lo confirmado por la información que resultó del trabajo periodístico de diferentes medios de comunicación locales. La respuesta del gobernador Enrique Alfaro, fue sumamente desde la cerrazón y la soberbia, al señalar de “periodiquito” a un medio profesional que como único fin tiene llevar la verdad a la sociedad jalisciense.

Lo que preocupa no solo es la corrupción que se aparenta después de toda la información que hemos visto, hay algo más allá: ¿qué pasará con esas máquinas? ¿quién se encargará de monitorear su debido funcionamiento? Considero digno de análisis saber si esas máquinas habrán de seguir funcionando cuando el Gobierno del Estado haya solventado los más de tres mil 600 millones de pesos, de no ser así, seguramente, estamos frente a una inversión sin planeación y con un fin únicamente paternalista y electoral.

Lo anterior lo sustento pensando en los pequeños municipios que reciben este apoyo, su capacidad administrativa es limitada, por lo tanto, la historia dice, que cuando una máquina de esta índole presente los principales síntomas de desgaste queda en el abandono por la poca capacidad económica para solventar las fallas mecánicas.

Esto sin duda nos invita a reflexionar sobre el modelo de adquisiciones del Estado, pero también, sobre el valor que se le da a la inversión pública. Tratándose de este tipo de políticas considero que es digno que se abra al escrutinio público para visualizar otras opciones que cumplan con el fin inicial de la política que este caso es ayudar a los municipios en sus operaciones básicas.

Otro aspecto a poner sobre la mesa es si realmente los módulos de maquinaria entregados a los municipios de Jalisco, impactarán de manera benéfica a los pequeños productores, pues son ellos quienes sufren las consecuencias inmediatas del abandono del campo, que se ven traducidas en falta de recursos y de condiciones que les permitan competir con las grandes empresas del agro asentadas dentro de nuestro Estado. Si se busca refrendar un compromiso con este sector, debe dejar de favorecerse y aplaudirse el mote del “Gigante Agroalimentario”, si ello implica producir a costa del campesino, el pequeño productor y los recursos naturales de la Entidad.

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Oswaldo Ramos

Emprendedor social enfocado en el desarrollo agrícola del Sur de Jalisco. Candidato independiente a Diputado Local en 2018 por la plataforma #VamosAReemplazarles. Creo en la política digna y austera hecha desde las personas y el sentido común.

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