Opinión

25 aniversario de la Red Universitaria

Decisiones.- Es para mí motivo de satisfacción contribuir con algunas reflexiones en este medio de comunicación, que sin duda es un pilar para la libertad de expresión y el fortalecimiento de la vida democrática de una comunidad. La colaboración en esta edición se traza en el tenor de mi orgullo de ser universitario -herencia que debo a mis padres-, pero sobre todo al compromiso de regresar a la comunidad lo mucho que me ha brindado.

Hoy en una de las encomiendas más importantes de mi vida profesional, me ha llevado a tomar decisiones de la mano de cientos de familias que directa o indirectamente apuestan a la educación como uno de los mejores proyectos en los que se pueda invertir. Ejercicio no menor, pues el acompañamiento de los jóvenes en su formación profesional es uno de los retos más complejos.

Pero ¿qué retos siguen a corto y mediano plazo para nuestra Máxima Casa de Estudios y en lo particular para el CUCIénega?

Primer reto: el de la movilidad estudiantil, internacionalización y capacitación con el compromiso de ser capaces de refrendar el papel de vanguardia social que tiene la Universidad de Guadalajara y su contexto global cada vez más cambiante y complejo.

Segundo reto importante de nuestros cuerpos académicos e investigadores es el de que se consoliden y sigan en el fomento a la investigación temprana, así como vigorizar la base de perfiles que nos lleven a tener programas de posgrado en los estándares de calidad que se exigen en este momento. Es tiempo de explorar y adecuar la pertinencia de programas de estudio y estar en congruencia con lo que demandan los diferentes sectores sociales.

En tercer término, se debe destacar el reto de la calidad. En las funciones sustantivas tanto del gobierno como del proyecto universitario no pueden ser antónimas. Las nuevas realidades y los criterios de las demandas ciudadanas, así nos lo exigen. Por tanto, mejorar, acreditar, certificar y evaluar deben ser objetivos que persigamos a diario en nuestras labores docentes y de divulgación cultural.

En siguiente orden el reto más importante: revalorizar la función docente y del personal administrativo: el reconocimiento que la sociedad hace de esta noble labor es evidente; y, prueba de ello, es la celebración de este vigésimo quinto aniversario de la red y del CUCIénega.

En este particular, es de elemental justicia fijar mejores condiciones a los que formamos parte de esta comunidad y asignar mayores herramientas para capacitación: no puede exigirse calidad y actualización cuando no se proporcionan recursos amplios y suficientes para ello. Los recortes del presupuesto federal hacia las universidades, se debería pensar dos veces. 

Pese a lo anterior, los universitarios habremos de seguir cumpliendo con nuestra responsabilidad y sabremos ser fieles a la noble labor que desempeñamos. Hoy como ayer continuaremos promoviendo los valores de la libertad personal y de la independencia de pensamiento.

Sabedores de los retos que debemos enfrentar y las nuevas condiciones en cuanto a la posición estratégica de esta parte del Estado de Jalisco, la Universidad de Guadalajara debe actuar en consecuencia para hacer elemento activo del desarrollo de esta pujante comunidad, en coordinación con el mundo empresarial y gobiernos locales. 

No me resta más que agradecer su atención a esta primera columna y nos leemos en la próxima entrega.

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Edgar Eloy Torres Orozco

Rector del Centro Universitario de la Ciénega de la Universidad de Guadalajara.

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